Archivos diarios: 29/01/2026

SE NECESITAN HOMBRE PREPARADOS, CON UN CONOCIMIENTO QUE NO VIENE DEL MUNDO SI NO QUE BAJA PARA EDUCAR AL HOMBRE Y PUEDA ESTE SABER QUE SOLO LA SABIDURIA OS ACERCARÁ AL REINO, LEJOS DE ELLA LA IGNORANCIA CARCOMERA SUS ALMAS DEJANDOLAS VACIAS Y CARENTES DE ESE CONOCIMIENTO QUE SE DEBE TENER PARA SABER Y ENTENDER LO QUE OS CONVIENE.

Jesus: El que pasa por la tierra perdiendo tiempo, nada a de ganar al llegar al final de sus días, puede el hombre mortificar su carne, y el espíritu se lo agradecerá, puede también doblegar las debilidades, y hacer que lo impuro se vuelva honesto, que lo pecaminoso se vuelva limpio, así es como ustedes deben volver a ese espíritu que no se aparta y que permanece cerca siempre del cordero, pues sabe que en ese sacrificio esta la salvación de sus almas.

Jesus: Hijo mira como en la tierra se afanan por contar todo el mal que pueden hacer, es que acaso no se dan cuenta que la mancha queda y se pega al cuerpo enfermando de muerte el alma, recapacitar es profundizar en lo que os digo, pues tarde se hace para el hombre, pero yo os he dado algo mas de tiempo, el que vuelve sabe que al dejar atrás todas sus maldades, decidiendo con voluntad y perseverancia abandonar sus malas intenciones, aprenderá lo que se os enseñó y se os repitió hasta aprenderlo, donde abundo la maldad y la desgracia, sobreabunda la libertad y la gracia, no pongas en peligro tu vida, se consciente de que los peligros existen y que la tentación llega para llevarse a muchos, rechazarla es saber que cubiertos de oración , pueden resistir y no caer a la hora de la prueba, Jesús

acto de reparación . Agustín dc

Acto de Reparación a Jesús Eucaristía.

  1. Os estoy esperando

Jesús:

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino: miradme sumido en la más abrupta soledad; mi voz se pierde en el sagrario; mi voz rebota en los corazones de pedernal; corazones reacios a mi presencia; corazones cerrados para recibir mis gracias; corazones absorbidos de amor terrenal; amor que de momento les hace vibrar su corazón; amor que aparentemente les colma, les rebosa el espíritu; amor que después dejará huellas, cicatrices.

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino: interrumpid mi silencio con vuestra oración; os estaba esperando; deseaba veros, abrazaros, susurraros palabras de amor.

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino: suavizad mi dolor con vuestra compañía; muy pocos han venido a visitarme. Me hallo prisionero por amor a vosotros. Soy el mendigo del Amor que tan sólo recibe migajas de cariño.

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino; abrid vuestros labios y decidme muchos: te amo.
Mi Corazón Eucarístico palpitará de amor; os cubriré con mis rayos y con la llama del Amor Divino.

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino: escuchad mis gemidos, mis ruegos, busco almas generosas que vengan a adorarme, pero no las encuentro, busco almas caritativas que vengan a sanar mis sagradas Llagas, pero pasan de largo; mi dolor no las conmueve.

Almas reparadoras que habéis venido al Tabernáculo de mi Amor Divino: traedme almas a uno de los Aposentos de mi Divino Corazón; almas que deseo cubrir con mis besos y con mis abrazos; almas a las que les purificaré su corazón en los ríos de agua viva. Almas a las que les haré sentir mi Presencia como susurros de brisa suave, almas a las que alimentaré con el maná Ángeles, almas que recobrarán vigor, salud, almas que no volverán a sentirse desprotegidas porque caminaré junto a ellas.

Alma reparadora:

Corazón Eucarístico de mi Jesús: aquí estoy frente a vuestro Tabernáculo de Amor Divino. Escuche el suave eco de vuestra voz. Mi corazón ardía en deseos de veros, de sentiros muy cerca de mí; por eso miradme postrado ante vuestros pies, adorándoos como a mi Señor; glorificándoos como a mi Dios y tributándoos todo honor que os merecéis, por no habernos dejado solos; vuestra presencia siempre me acompañará todos los días de mi vida.

Corazón Eucarístico de mi Jesús: aquí estoy frente a vuestro Tabernáculo de Amor Divino. Escuché vuestras pulsaciones de amor; por eso me alejé de mis habituales ocupaciones para adentrarme en los silencios de Dios y aquietar mi espíritu, de tal modo, que con mi presencia Maine vuestra soledad; soledad que os abruma, os llena de tristeza porque os quedasteis en todos los Sagrarios del mundo pensando en cada uno de nosotros, ya que vuestro amor se desborda, no tiene límites, es más vasto que cielo y tierra juntos.

Corazón Eucarístico de mi Jesús: aquí estoy frente a vuestro Tabernáculo de Amor Divino.

Vuestra queja ablandó, aún más, mi corazón; no vacilé en llegar hacia Vos porque: ¡Cómo es posible que os hayáis perpetuado en la Sagrada Hostia, para no dejarnos huérfanos, y permanezcáis en la más desconcertante soledad!

Corazón Eucarístico de mi Jesús: aquí estoy frente a vuestro Tabernáculo de Amor Divino. No entiendo: ¡Cómo los hombres os tratan con desdén!, Vos que sois el Dios del Amor, Vos que obrasteis como el mejor de los amigos, como el más bueno de los padres quedándoos en el Pan Eucarístico, para ser menos tediosos nuestro peregrinar en la tierra.

Oración final

Corazón Eucarístico de Jesús: heme aquí alentado por el inmenso amor que en este Sacramento
Me manifestáis y por el angustioso llamamiento que me hacéis al decirme desde vuestro excelso trono: “Venid a este lugar solitario y reparad junto a mi Tabernáculo de Amor Divino, alivianad mi dolor desde este nuevo Getsemaní”.

Corazón Eucarístico de Jesús, heme aquí ofreciéndoos la reparación más humilde y solemne en presencia del Cielo y de la tierra porque son muchos los que os ultrajan, son muchos los indiferentes e ingratos para con vuestro Sacramento de Amor.

Corazón Eucarístico de Jesús que respiráis y palpitáis bajo el velo de las Sagradas especies reparo por todos los sacrilegios y profanaciones proferidas en la Hostia Santa. Dejadme sanar las heridas de vuestro Cuerpo santísimo con mi reparación. Dejadme adorar vuestra Sangre Preciosa, desperdiciada, con mi inmolación perene de amor.
Amén.

Apariciones de Jesús y María

Apariciones de Jesús y María a lo largo de los siglos

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