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Lamentos divinos

LAMENTOS DIVINOS DESDE MI NUEVO GETSEMANÍ48

PASOS A SEGUIR:

  1. Coronilla de Reparación al Corazón Euca-
    rístico de Jesús.
  2. Meditación de un Lamento Divino.
  3. Letanías al Corazón Eucarístico de Jesús.
  4. Oración Final: Consagración al Corazón
    Eucarístico de Jesús.
  5. CORONILLA DE REPARACIÓN AL CORAZÓN
    EUCARÍSTICO DE JESÚS.49

Diciembre 15/2009 (1:30 pm)

Por la Señal de la Santa Cruz….

En las cuentas del Padre Nuestro se dice:

V. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu
Santo: Yo Te adoro profundamente y Te
ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre,
Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesu-
cristo, Presente en todos los Sagrarios de la
Tierra, en reparación por los ultrajes, blas-
femias, sacrilegios e indiferencias con que
Él Mismo es ofendido.
R. Y por los Méritos Infinitos de Su Sagrado
Corazón, y por la Intercesión del Inma-
culado Corazón de María, yo Te pido por la
conversión de los pobres pecadores. Amén.
En las cuentas del Ave María se dice DIEZ VECES:
V. Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo.
R. Te pido perdón por todos los que no creen,
no adoran, no esperan y no Te aman.
En cuentas del Gloria se dice:
V. Por siempre sea adorado.
R. Mi Jesús Sacramentado.

48 Agustín del Divino Corazón, Libro 21, ‘Lamentos
Divinos desde Mi Nuevo Getsemaní’.
49 Agustín del Divino Corazón, Libro 11, ‘En los Umbra-
les de la Nueva Jerusalén’. Agustín del Divino Cora-
zón, Libro 17, ‘Desiertos de Amor Santo y Divino,
Tomo I, Desierto 4’.

Para finalizar se repite TRES VECES:
V. ¡Corazón Agonizante de Jesús!
R. Reparo toda irreverencia contra Tu Corazón
Eucarístico (TRES VECES). Amén.

3.LETANÍAS DE REPARACIÓN AL CORAZÓN
EUCARÍSTICO DE JESÚS.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, despreciado en
los Sagrarios.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, atravesado por
dardos de desamor.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, reducido a la
nada.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, traspasado de
dolor por la ingratitud de los hombres.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, contradicción
para muchísimos de Tus hijos.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, abatido, flagel-
ado en Tu nuevo Getsemaní.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, pisoteado por la
maldad de los hombres.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, cuyas pulsa-
ciones de Amor se pierden desde la soledad de
Tu excelso Trono.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que Te has
quedado Presente en la Sagrada Hostia hasta
la consumación de los siglos, pero no eres
visitado, ni acompañado, ni adorado por la
mayoría de Tus hijos.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que no eres
respetado ni adorado por la mayoría de los
hombres.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que ante tanto
amor que prodigas a las almas sólo recibes
desprecios e ingratitudes.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que eres Inven-
tiva de Amor para toda la humanidad, pero Tu
Misterio Divino es cuestionado llevando a
muchos de Tus hijos a la incredulidad y
escepticismo.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que algunas
veces eres obligado a descender en corazones
putrefactos y manchados por el pecado.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que has hecho
de Tu Sagrario una pequeña porción del Cielo
en la Tierra, pero hoy Te encuentras triste-
mente abandonado.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, cuyos Lamentos
Divinos no son escuchados y mucho menos
vividos.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que pensando en
nosotros Te quedaste en la Hostia Consagrada,
pero Te hemos correspondido con ingratitud y
desprecios.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que lanzas dar-
dos de amor para cada uno de Tus hijos, pero
la dureza de nuestros corazones son capa-
razón que impiden que Tu Amor penetre en lo
profundo de nuestro ser.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, que eres el
Milagro de los milagros en la Tierra, pero la
desidia, la apatía y la rebeldía de muchos de
Tus hijos Te ha llevado a una soledad extrema
en Tu nuevo Getsemaní.
R. Reparamos, Señor.
V. Corazón Eucarístico de Jesús, Tú que eres la
verdadera novedad permaneces solitario en
muchos de Tus Tabernáculos del mundo
entero.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, Tú que eres el
Alimento perdurable que da salvación y vida
eterna, pero muchos de Tus hijos Te
desprecian y prefieren comer de las migajas
del mundo y beber la hiel amarga del pecado.
R. Reparamos, Señor.

V. Corazón Eucarístico de Jesús, Tú que suscitas
en el corazón de los hombres sentido pro-
fundo de adoración y de reparación a Tu
Misterio de Amor, pero el mundo aturde, el
mundo sumerge en el caos, en la confusión y
Tus llamados de amor caen en el abismo y
chocan en los corazones duros.
R. Reparamos, Señor.

  1. ORACIÓN FINAL: CONSAGRACIÓN AL
    CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS. 50
    Diciembre 28/2009 (6:30 am)
    Corazón Eucarístico de Jesús, heme aquí
    alentado (a) por el inmenso Amor que en este
    Sacramento me manifiestas, y por el angustioso
    llamamiento que me haces, al decirme desde Tu
    Excelso Trono: “Venid a este Lugar solitario y
    reparad junto a Mi Tabernáculo de Amor Divino,
    alivianad Mi dolor desde este nuevo Getsemaní.”
    Corazón Eucarístico de Jesús, heme aquí
    ofreciéndote la reparación más humilde y
    solemne en presencia del Cielo y de la Tierra,
    porque son muchos los que Te ultrajan, son
    muchos los indiferentes e ingratos para con Tu
    Sacramento de Amor.
    Corazón Eucarístico de Jesús, que respiras y
    palpitas bajo el velo de las Sagradas Especies:
    Reparo por todos los sacrilegios y profanaciones
    proferidas en la Hostia Santa. Déjame sanar las
    Heridas de Tu Cuerpo Santísimo con mi
    reparación. Déjame adorar Tu Sangre Preciosa,
    desperdiciada, con mi inmolación perenne de
    amor. Amén.
  2. MEDITACIÓN DEL LAMENTO DIVINO.
  3. Enjugad Mi Divino Rostro maltratado y abofe-
    teado por la maldad de los hombres.
    Retoños de Mi Amor Divino, en este Jardín
    del Cielo rociaré sobre vosotros Agua Viva para
    que germinéis y os convirtáis en esbeltos lirios o
    en preciosas azucenas; en este Jardín del Cielo
    quiero podar y arrancar la maleza que lleváis
    dentro, quiero sembrar frutos de amor, de
    esperanza y de fe; quiero fortaleceros para que
    recibáis fuerza en la tentación; con actitud de
    profundo respeto y profunda admiración aden-
    traos en el Getsemaní de Mi Sagrario y escuchad
    Mi Lamento Divino.
    Cómo es posible que Me haya quedado por
    siglos sin fin en el Pan Eucarístico y los hombres
    prefieran comer del salvado del mundo, prefieran
    beber la hiel amarga del pecado y desprecien el
    Alimento que da salvación y vida eterna.
    Secad las Lágrimas que fluyen de Mis purí-
    simos Ojos, tomad en vuestras manos el lienzo
    blanco de vuestros corazones, como lo hizo
    Verónica y enjugad Mi Divino Rostro maltratado y
    abofeteado por la maldad de los hombres.
    Reparad por aquellos pobres hijos Míos que
    desprecian Mi Inventiva de Amor, por aquellos
    pobres hijos Míos que por mantenerse en situa-
    ción de pecado Me arrinconan en sus vidas, Me
    excluyen de sus corazones y cierran sus oídos a
    Mi Voz, cierran las puertas de sus corazones a Mi
    Presencia.
    Reparad por aquellos hijos Míos que asisten
    al Santo Sacrificio de la Misa, pero no se acercan
    con un corazón contrito y humillado a beber de
    Mi Sangre, a comer de Mi Cuerpo. A todos les
    quiero llevar al festín del Cielo, quiero hacer
    partícipe a toda la humanidad de las Bodas del
    Cordero. Reparad para que los hombres se
    acerquen a Mí, para que decidan purificar sus
    corazones en los ríos de la Gracia.
    Prestadme vuestro hombro para descargar
    una parte del peso de Mi Cruz, sed almas
    eucarísticas, sentid necesidad de Mí, sentid
    hambre de Mi Cuerpo; sed de Mi Sangre Preciosa,
    sed de almas adoradoras del silencio y embria-
    gaos de amor Conmigo en Mi Sagrario, en Mi
    nuevo Getsemaní.

Oración:

¡Oh, Santísimo Sacramento! Me postro en Tu
Presencia con el más profundo respeto; y con
todos los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos
y las Dominaciones, con los Querubines y los
Serafines y con toda la milicia del ejército
celestial, canto este himno a Tu Gloria: ¡Qué mil y
mil veces sea alabado el Santísimo Sacramento
del Altar!

LA UNION ENTRE HERMANOS, PERMITIRA QUE VUESTRO ADVERSARIO SE RETIRE Y SUS PROVOCACIONES Y TENTACIONES DESAPAREZCAN, EL QUE HOY GOBIERNA LA TIERRA EN OSCURIDAD A SIDO COLOCADO POR USTEDES, QUE DANDOLE EL PODER SE DEJAN ARRASTRAR POR SUS MALDADES, ASI ES COMO LA ENFERMEDAD LLAMA A LA MUERTE, Y DE LA MUERTE A LA CONDENACION QUE DEBE SER ACABADA CON LA ORACION DICHA POR LOS JUSTOS.

Jesus: Marcas de dolor quedan cuando las experiencias os llevan a vivir lo no deseado, las maquinaciones nacen de un alma enferma, que es capaz de contaminar todo lo que toca, así es como entra el pecado en ustedes, después convertido en dolores y traumas profundos, es bueno enfrentar lo que muchas veces se oculta por sentir una culpa que no les corresponde cargar y una falta que no fue la que ustedes cometieron, las cosas suceden y hay que ver como curar aquellas heridas que no os permiten vivir en la tranquilidad de saberse perdonados y amados, el que puedan ver y disponer el corazón para rechazar todo lo que de negativo hay dentro, permitirá mejorar la conducta, el carácter marca a veces los dolores y son el reflejo de la frustración guardada dentro, no dejen que nada se descomponga vivan para ordenar su vida interior, compartan la oración conmigo, Yo se escuchar al afligido y se dar paz a los que no saben cómo tenerla.

Jesus: Es necesario unir el corazón y la mente, la separación no les permite ser auténticos, decir con la boca lo que no se siente con el corazón es engaño, Yo lo digo porque escudriño a los míos y veo como a veces quieren manipular todo, incluyéndome, quieren por su parte, que todo este sujeto a sus débiles historias, que se terminan cuando la enfermedad les muestra lo frágiles que son, aprendan de MI que Soy manso de corazón, que se compadecerme de aquellos hombres que dándose cuenta de como esta el mundo, me muestran que todavía hay algo de bondad en la tierra, hombres que entregan su fe con obras de amor que multiplican la gracia y esta es la que va transformando sus vidas, sepan que Yo he acercado el cielo a la tierra, y Mi madre a tomado en sus manos la intercesión poderosa que llevara a la conversión, encerrando a la serpiente que se desliza sutilmente para tentar a los incautos, es hora de sentarse en unidad de espíritu y hacer que las oraciones sean en todo momento y en todo lugar, solo así es como encerrado quedara vuestro adversario, Jesús

HASTA CUANDO CONTINUARAN CON SUS TORPEZAS, CUANDO SERÁ EL DIA EN QUE VIENDO EN COMO ESTAN DEJANDO LA TIERRA OS DE PARA REPARARLA Y HACER QUE LA CORRECCION ESTE EN TODO LUGAR, DEBEN YA MEDITAR Y ALCANZAR LO QUE POR GRACIA TRAIGO, VESTIRSE DE SANTIDAD ES POSIBLE CUANDO DECIDEN CON VOLUNTAD Y PROPOSITO DEJAR ATRAS EL MAL OBRADO, Y PRESENTAR ANTE MI ALTAR LAS OFRENDAS QUE BORRAN LAS EQUIVOCACIONES COMETIDAS.

Jesus: Responsables son de sus propias desgracias, cuando estas acontecen quieren culpar a otros de sus responsabilidades personales, porque abrir el corazón a lo malo y negarlo a lo bueno, ¿ es que acaso el amor que os doy no os alcanza para vivir en la rectitud de días regalados ?, si tan solo probaran y asintieran en su corazón os aseguro que estarían de camino a una conversión verdadera, y ya las preocupaciones desaparecerían, mas hoy es cuando la incertidumbre se apodera de ustedes y no saben a quien siguen, pues muchos ya se han levantado ocupando Mi nombre para confundir y alejar lo que debiera por siempre permanecer a MI lado, hoy es cuando otorgo la unción que baja para tocar esa desastrosa vida que llevan y hacer que Mi reinado se acerque y les gobierne con leyes que al cumplirse, os acercaran a Mi propia santidad, que debe ser la vuestra también.

Jesus: Os gusta ser tratados con suavidad y que la misericordia sea la que les llegue de lo alto, sin embargo ustedes tratan al prójimo como a un desecho, miran, pasan, recorren las necesidades ajenas, pero siempre la indiferencia parece ser mayor, se jactan de lo poco que dan, y esconden todo lo que quitan, la justicia llegará en su momento y todos pasaran por ella, el que lo sabe y hoy comienza a vivir en lo que se os pide, el que deja atrás sus afanes y se preocupa de lo importante, no solo brillara, si no que alcanzara lo que hoy esta siendo repartido, es entre los que escuchando Mi voz, van con esfuerzo transformando su vida, esa que comienza a enderezarse, y es cuando sienten que vale la pena estar y hacer la voluntad de MI padre, mirad los ejemplos que os han dejado los que vivieron en santidad, y ved lo bueno con los ojos del corazón, Jesús

tengo muchas gracias para daros

Hijo mío: Mi Corazón Eucarístico languidece porque las almas no han entendido que soy el Milagro de los milagros, no han comprendido que mi amor no tiene longitud ni diámetro.
Busco adoradores del silencio y no los hallo, son pocas las almas que se dejan seducir por mi voz, son pocas las almas que ahondan en mi misterio divino, misterio entendible para los pequeños y humildes, pero incomprensible para los grandes y arrogantes.
Una espada atraviesa mi Corazón porque tengo muchas gracias para daros, pero muy pocas almas vienen a recibirlas, almas inmiscuidas del mundo, almas de corazón desértico que no han bebido de mis aguas refrescantes, almas con aversión a lo espiritual pero aferradas a lo terrenal. Almas que han olvidado que Yo
soy su Dios y que por más que quieran estar alejadas de Mí, el día en que las llame tendrán que verse conmigo cara a cara. Ese día abrirán sus ojos a la verdad, verdad que rechazaron en vida.
No seáis indolentes ni renuentes a mi amor, no desperdiciéis las gracias que os tengo; venid a recogerlas, son perlas preciosísimas, incomparables a las riquezas del mundo.
Os espero para que os llevéis mi tristeza porque vuestra adoración es susurro de ángeles, ángeles en la tierra que templan sus arpas y sus cítaras para cantar himnos de
júbilo y de adoración a un Dios presente en la Sagrada Hostia.
Os espero para que elevéis vuestro espíritu al cielo y junto con los Ángeles adorad, cantad y alabad mi Santo Nombre.
Os espero porque tengo muchos dones para daros, abrid vuestro corazón que en él depositaré innumerables gracias. Os espero para alivianar vuestra cruz, cruz que jamás os habrá de faltar porque sin cruz difícilmente
entraréis al cielo.
Os espero para que consoléis mi agobiado
Corazón, Corazón que por todo el amor que os doy a las creaturas tan sólo recibo ingratitudes y desprecios.
Os espero para que habitéis en uno de los aposentos de mi Divino Corazón; aposentos, aún, vacíos porque muy pocas almas ganan méritos por adquirirlos.
Os espero para escuchar de vuestros labios palabras de amor, palabras que lo enternezcan y lo inflamen por vuestra presencia.
Os espero para que os unáis a las Jerarquías Celestiales y me adoréis con gran respeto y reverencia.
Os espero para hacer de vosotros lámparas del Amor Divino porque es el oficio más sublime que puedo conceder a un alma, alma que va perdiendo sus rasgos humanos para divinizarse; alma que sin mí no podrá vivir
porque soy la razón de su existir, alma que hace de su vida salmodia de adoración, alma que convierte su oración en canto de ángeles.
Las lámparas del Amor Divino son almas hostias, pararrayos de Cristo. Aventuraos, pues, al mundo sobrenatural, no escatiméis en vuestro tiempo, cedédmelo a Mí que os sabré recompensar cuando os encontréis conmigo en la eternidad.
En la tierra sois lámparas del Amor Divino, en el cielo seréis destellos fulgurantes de mi Divinidad. (AdDC)

EL SABER ES INVISIBLE Y NO OCUPA ESPACIO, DICHOSO SERA EL QUE BUSCANDO CON TESON ENCUENTRE LO QUE LE DEJARÉ A SU ALCANCE, ES CON EL CONOCIMIENTO QUE COMPRENDERAN LO QUE LA IGNORANCIA TERRENA LES PRESENTA, ABRIR EL CORAZON Y DEJAR QUE EL ESPIRITU LES INSPIRE, MARCARA LOS DIAS QUE ESTEN EN LA TIERRA, Y EL PROVECHO LO AGRADECERAN CUANDO SEAN LLAMADOS AL CIELO, JESUS

Jesus: De la mentira a la inseguridad, pasos que os llevan a ver con desconfianza los ofrecimientos que acerco por el bien de toda la humanidad, se que ustedes son los que rechazan todo lo que digo, pues no acostumbrados a saber de bien, pasan y es como si la vida que os ofrezco no existiera, como e de convencer a una generación perversa, que regala y da su tiempo al mal, y huye de todo lo que es bueno, justificarse por lo que hacen, no os otorgará el perdón que necesitan, solo el que depone su actitud, el que vuelve a vivir con la gracia otorgada, el que no desobedece, el que se esfuerza por comprender y realizar el bien, a ese le daré la corona de vida eterna, y en el haré aparecer el deseo de convertir su alma, que muchos al verlo sentirán en su interior, que se puede cuando la disposición esta en la confianza de recibir lo que con amor se os otorga.

Jesus: Que bueno es hablar y expresar con claridad lo que se os pide, llevar esperanza donde no la hay, que experimenten el amor con entrega verdadera, que vivan conforme a los designios dejados, es tomar con sus manos las virtudes que adornan el alma y la acercan a lo divino de MI querer, pues el hombre no valora lo recibido, la inteligencia por sobre toda creatura es mal ocupada en esa libertad destructora, pues dentro del egoísmo se esconde los oscuros vicios de aquellos que por codicia desean los bienes ajenos,  con dolor se aprende y con fuego se purifica el alma de todo lo que se esconde dentro de ustedes, volver a ser niños es volver a la pureza primera, esa donde el mal ni siquiera se les acercaba, donde la felicidad les llenaba el ser, hoy que alejados están con sus impurezas deben clamar a viva voz para que al ser oídos, reciban esa ayuda que los limpiara y lavara de toda culpa, pues los días se ven oscuros y las obras son de satanás que suelto reina en la tierra y los domina y conduce a su antojo, el que despierta sabrá entender contra que lucha y de donde le viene la ayuda, Jesús

BUSCAR LO QUE NO SE ENCUENTRA EN LA TIERRA, ES UNA NECESIDAD QUE TODOS LLEVAN, EL QUE ENCUENTRA EL CAMINO DICHOSO ES, EL QUE NECESITA SER RESTAURADO QUE SE ACERQUE, Y EL QUE A ENCONTRADO EL TESORO QUE COMPARTA DE SUS RIQUEZAS, ASI ES COMO LA MISERICORDIA BAJA PARA QUEDARSE EN TODOS, JESUS

Jesus: Todo hombre busca, es algo que no se puede evitar, pues si lo hace, es porque algo le falta o algo se le perdió, la necesidad está en toda criatura pensante, el deseo crece conforme avanzan en años, irán encontrando pedazos de lo que buscan, la necesidad de creer en algo o en alguien superior es porque esta en ustedes heredado el momento de una separación dolorosa, y en el momento de la creación manos que tocaron y dejaron dentro de ustedes algo de lo que no se pueden separar por mas que quieran, Mi cercanía entonces, va con mi esencia llevada por todos, sentido de bondad y de hacer lo bueno nacen de Mi propio espíritu, pero este que va guardado con un sello dentro, va siendo invadido por libertades ocupadas en salvajismos como aquellas tentaciones asentidas en una libertad otorgada a todos y tan mal ocupada, cuando volverás para arreglar cuentas, es lo que debieras pensar y hacer, tal vez así la misericordia te lavaría de culpas pasadas y podrías ordenar todo lo que por estar mal ocupado te ha separado de Mi.

Jesus: Dichoso puede ser llamado el que encuentra, el que vive para corregir las faltas que comete a diario, hacer un buen examen de conciencia, permite dejar ante Mi altar todo lo que de separación existe, así es como la perfección va llegando sin que se den cuenta, pues todo a lo que ustedes llaman difícil puede convertirse en fácil cuando la gracia del cielo les acompaña, y pueden cumplir con lo que se os pide y que es por el bien solo de ustedes, solo el necio puede dar cabida a todo lo malo que existe, en cambio el prudente y el sabio medita lo bueno, lo trabaja en su propio corazón y espera el resultado, ese que les acerca a MI divinidad que convierte la impureza en limpieza total, permitiendo a muchos la santidad que para otros solo esta en los altares, sepan que esta se acerca y convierte lo que toca, pues viene de un espíritu que esta y que entrega la verdad colocando vida, al que esta perdiéndola, Jesús

MANTENERSE ATENTOS, ES PODER RESISTIR LO QUE POR TRIBULACION LLEGA, NO SE PUEDE SOPORTAR EL PESO DE LO QUE LLEVAN SI NO SABEN COMO LLEVAR LA CRUZ, SI RENUNCIAN A ELLA SEPAN BIEN QUE ESTAN RENUNCIANDO A UNA PURIFICACION QUE DEBIERA LAVARLES DE TODAS LAS FALTAS COMETIDAS, RECUERDEN QUE SOLO ARRANCANDO EL MAL ES COMO LAS VIRTUDES APARECEN PARA ADORNAR SUS ALMAS QUE EN ALGUN MOMENTO SE PRESENTARAN PARA MOSTRAR LO QUE FUERON CAPACES DE HACER EN MI AUSENCIA, JESUS

Jesus: Soy el que vive, el que reina, el que mora, y lo hago en todo corazón que me abre las puertas de su casa, invitados están a vivir y experimentar en el amor de un Dios todo lo que de necesidad llevan, Soy el que suele quedarse donde lo invitan, no se puede vivir alejado de lo que otorga vida, es imposible alcanzar lo que ofrezco, si no hay compromiso verdadero, lo que deben en realidad hacer es perseverar en la fe del que no ve, pero puede sentir, del que no oye, pero puede percibir, sensibles a las mociones que les mostrara MI espíritu es poder estar presentes en medio de todas las dificultades que se os vayan presentando, saber como enfrentarán lo que se presenta como adversidad, es saber como colocarse la coraza que os hace resistir todas las maniobras realizadas por el enemigo, ese que solo desea vuestra condena, si decidí hablar, es solo para mostrar el camino de vida, es para que con humildad puedan escuchar, y al hacerlo, saber lo que deben hacer para alcanzar a participar de las glorias eternas.

Jesus: Difícil es cargar la cruz si no se sabe como llevarla, si rechazan lo puro para seguir en las impurezas del alma, es saber que la suciedad los acompañara no solo en el cuerpo si no también en un espíritu que será atormentado por una mente que suele llevar pensamientos impuros que no construyen ni edifican la vida de ustedes, el tormento mayor de un alma es haber perdido esa unión que debe reinar en el que busca, en el que encuentra, en el que ama, es solo así como se puede tener paz en la guerra, amor en el odio, unión en la división, comprendan que ya el tiempo del mal acaba y muchos se irán con sus cantos y doctrinas paganas, esas que ya no tendrán eco en hijos que valoraran todos los signos que seguiré dando para que la cordura llegue a todos y este en todos, no se puede avanzar en un camino lleno de obstáculos, la demora puede hacer que no se llegue al tiempo en que se abre la puerta de entrada, saberlo es disponer el corazón y pensar como un niño, que al no cuestionar nada, solo hace y consigue lo que Yo mismo les daré, un lugar junto a Mi corazón que es sagrado, y que al tocarles les vestirá de pureza, borrando lo que un dia manchó vuestras almas, y que hoy por gracia las hace brillar en la eternidad alcanzada.

RECUPERAR LO PERDIDO CONSERVAR LO GANADO, ES POSIBLE CUANDO USTEDES SE DAN EL TIEMPO Y COMIENZAN A MEDITAR LA PALABRA QUE SIENDO VIDA LES ENSEÑARA A SER GENEROSOS EN LA ENTREGA Y MANSOS PARA RECIBIR, PUES DAR Y RECIBIR ES EL COMIENZO DE UNA NUEVA VIDA, QUE EMPEZADA EN LA GENEROSIDAD DE ESPIRITU OS ORIENTARA HACIA VUESTRA PROPIA SALVACION, JESUS

Jesus: Derramare MI espíritu en todas las naciones de la tierra, así sabrán que el que todo es, llega para traer conocimiento, a hombres que ignorantes en su actuar no han sabido disponer el espíritu, a esa orientación que debiera marcar para siempre sus destinos, debieran ser criaturas que llevan luz sin embargo esta no solo la han apagado si no que han escondido dentro de esa oscuridad las obras mal hechas y inspiradas por el demonio, que persigue a los que sintiéndose cerca, abandonan una obligación y viven en ese libertinaje que les conduce a la muerte,

Jesus: Poder recuperar el tiempo perdido se vuelve urgencia, cuando ven con sus ojos como la odiosidad se toma la tierra, como el celibato se pierde, y la fornicación mancha esos templos que debieran brillar no solo en virtud si no también en pureza, es que acaso llegareis con vuestra carne, o esconderán la cabeza como el avestruz cuando vuestros espíritus enfrenten el juicio personal, no tendrán a nadie que les justifique, por tanto deberán preparar ustedes mismos su propia defensa, salir victoriosos y llegar a lo ofrecido, se conseguirá con oraciones y entregas que convertidas en renuncias os permitirán crecer en, paz, armonía, y amor, necesario es cultivar lo que ustedes han olvidado, Jesús

hora santa mes de febrero

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, POR EL PADRE MATEO CRAWLEY .

MES DE FEBRERO.

Dichosa soledad del Sagrario… ¡Qué bien descansa el alma así, entre las sombras del santuario, a los pies de Jesucristo, que es la luz!

Dejemos, siquiera por un momento, el mundo de vanidades y falsías, y acerquémonos al Paraíso delicioso del Corazón Sagrado de Jesús… Él está aquí y nos llama… Roguémosle confiadamente que cierre los ojos a todas nuestras culpas y que nos abra, en esta Hora Santa, la llaga del Costado, en la que salva a los pecadores, donde santifica a los buenos y en la que endulza las amarguras de la vida y los horrores de la muerte…

(Pausa)

(Pedidle que acepte esta Hora Santa, como la plegaria de todos nuestros hogares).

(Lento)

¡El cielo interrumpió su cántico de gloria, los ángeles se estremecieron de emoción al ver llorar a Jesucristo por amor del hombre!… Ese llanto lo guardó María en esta Hostia para nosotros los amigos, los fieles que ahora le adoramos… ¡Oh, si cada lágrima de Jesús hubiera sido vencedora de un alma… si cada gemido suyo hubiera conquistado para siempre una familia! Pero todavía es tiempo para darle la posesión de esta tierra ingrata, que Él vino a redimir… La Hora Santa precipitará su triunfo.

(Hagamos, pues, violencia al Corazón abandonado del Maestro, para que apresure su reinado en el vencimiento decisivo de su amor… Hablémosle sin más demora y con toda el alma).

“Jesús amado, atraídos hacia ti por tus clamores, compadecidos por tu soledad y sedientos del advenimiento de tu reino, henos aquí, ¡oh, Divino agonizante de Getsemaní!, tristes con tu mortal tristeza, olvidados de ese mundo que te olvida, aquí nos tienes pobres de fe, enfermos de espíritu, inquietos de la vida, decepcionados de la tierra, dolientes y caídos… aquí nos tienes reclamando nuestra parte de agonía y de dolor en el dolor y la agonía de tu dulce Corazón!…”.

Ábrenos en esta Hora Santa tu herida preciosísima, a fin de confiarte en ella una esperanza y un consuelo que te alivien… ¡Ah! y mañana, con tu gracia, te daremos una gloria inmensa, en el triunfo social de tu Sagrado Corazón…

¡Apresúrate, Señor, y reina, en recuerdo de tu agonía crudelísima del Huerto!…

(Meditemos la soledad y las angustias de Getsemaní y del Sagrario).

Almas piadosas, penetremos en espíritu en aquel jardín tan lleno de pérfidas sombras para Jesucristo. ¡Ah!, qué convicción de fe tan consoladora nos alienta y nos alumbra. Aquél que está en la Hostia, mudo, silencioso, pero siempre agonizante y redentor, es el mismo Nazareno que desfalleció entre los olivos, al peso de angustias infinitas… Sorprendámoslo, ¿queréis?, sorprendámoslo en su agonía eucarística, pues tenemos más derecho que los ángeles.

Vedlo, está moribundo, y ¡oh dolor!, está siempre solo… Sus enemigos fraguan un complot… Los indiferentes tienen preocupaciones de tierra y dicen que no tienen ni amor, ni tiempo para el pobre Jesucristo… Los amigos, los apóstoles de predilección, con excepción rarísima, están fatigados del combate y muchos duermen, mientras el Maestro aguarda desamparado y triste, la muerte y la traición. No así vosotros, creyentes, que estáis en esta hora compartiendo la amargura de su soledad… Endulzadla con un cántico, cuya suavidad le haga olvidar la ingratitud del hombre.

(Hagamos una solemne acción de gracias, y, todos de rodillas, bendigamos al Señor por las inagotables larguezas de su amor menospreciado).

(Lento y cortado)

LAS ALMAS.
Por habernos prevenido con el don gratuito e inapreciable de la fe.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por el tesoro de la gracia y por la virtud de la esperanza en aquel cielo que es el término de los dolores de esta vida.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por el arca salvadora de tu Iglesia, perseguida y siempre vencedora.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por la piedad incomprensible con que perdonas toda culpa, en los sacramentos del Bautismo y de la santa Confesión.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por las ternuras que prodigas a las almas doloridas que, sufriendo te bendicen en sus penas y en la Cruz.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por los ardides santos de tu caridad, en la conversión maravillosa de los más empedernidos pecadores…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por los bienes de la paz o de la prueba, de la enfermedad o la salud, de la fortuna o la pobreza, con que sabes rescatar a tantas almas…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por los singulares beneficios a tantos ingratos, mal nacidos, que abusan de situación, de dinero y de talentos, que sólo a ti, Jesús, te deben…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por el obsequio que nos hiciste al confiarnos el honor y la custodia de tu Madre, el Corazón de María Inmaculada…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Por tu Eucaristía sacrosanta, por ese cautiverio y por esa compañía tuya deliciosa, prometida hasta la consumación de las edades…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

Y en fin, por aquel inesperado Paraíso, que quisiste revelarnos en la persona de tu sierva Margarita… por el don maravilloso, incomprensible, de tu Sagrado Corazón…
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.

(Meditemos en la prisión de Jesucristo el Jueves Santo, continuada en la Santa Eucaristía).

¿Habéis pensado alguna vez en esta frase, insondable en el misterio de caridad que entraña: “Jesús cautivo, Jesús encarcelado por amor en el Sagrario”? Miradle a través de esa reja; tras de aquellos muros del tabernáculo, está Jesucristo prisionero, vencido por su propio Corazón… Así, hace veinte siglos, el Jueves Santo, por la noche, se dejó conducir maniatado, del huerto de la agonía a la prisión en que le arrojó el inicuo juez… Y esa noche afrentosa, horrenda en la soledad y desamparo del Maestro, y lejos, muy lejos de todos los que Él amaba, se prolonga en todos los Sagrarios de la tierra…

La blasfemia, la negación, la indiferencia, la impureza, la soberbia, el sacrilegio… todo ese clamoreo deicida, todo ese torrente de fango y de ignominia, tiene el triste privilegio de llegar hasta sus plantas, de subir hasta su rostro y profanarlo como el beso del traidor… ¡Y Jesucristo no se va!… ¡Es el Cautivo del amor, su Corazón le ha traicionado! ¡Está ahí, envuelto en el ultraje humano…; está ahí, sentado en al banquillo de los reos… tiene un gran delito: haber amado con pasión de Dios, al hombre!… ¡Vedlo, así le paga éste… con olvido y soledad!…

LAS ALMAS.
¡Oh, amabilísimo Cautivo!, encadena también estas almas, que quieren compartir la soledad de tu prisión… te piden que su cautividad, como la tuya, sea eterna… y te suplican para ello que les des por cárcel, en la vida y en la muerte, el abismo insondable de tu Costado herido. ¡Sí, arrójanos en él a todos, como rehenes por los grandes pecadores, por aquéllos que reniegan de tu altar y blasfeman de tu Cruz!… Queremos que se salven para ti, y por la gloria de tu nombre… ¡Redímelos, Jesús Sacramentado, cabalmente a ellos, los verdugos de este Gólgota, en que vives perdonando sus ofensas!…

Divino Salvador de las almas, cubierto de turbación me postro en tu presencia, y dirigiendo mi vista al solitario tabernáculo, siento oprimido el corazón, al ver el olvido en que te tienen relegado tantos de los redimidos…

Pero, ya que con tanta condescendencia, permites que, en esta Hora Santa, una mis lágrimas a las que vertió tu humilde Corazón, te ruego, Jesús, por aquellos que no ruegan, te bendigo por aquellos que te maldicen y con todo el ardor de mi alma, te alabo y adoro con esta gran plegaria, en todos los Sagrarios de la tierra.

Aceptad, Señor, el grito de expiación que un sincero pesar arranca de nuestras almas afligidas: ellas te piden piedad.

Por mis pecados, por los de mis padres, hermanos y amigos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por las infidelidades y los sacrilegios.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por las blasfemias y profanaciones de los días santos…
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por el libertinaje y los escándalos públicos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por los corruptores de la niñez y de la juventud.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por la desobediencia sistemática a la Santa Iglesia.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por los crímenes de los hogares, por las faltas de los padres y los hijos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por los atentados cometidos contra el Romano Pontífice.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por los trastornadores del orden público, social cristiano.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por el abuso de los Sacramentos y el ultraje a tu Santo Tabernáculo.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Por la cobardía o los ataques de la prensa, por las maquinaciones de sectas tenebrosas.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

Y por fin, Jesús, por los buenos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia…
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!

(Pausa)

(Meditemos en la condenación de Jesús, y en su ignominia al ser tratado como loco: misterios de caridad y de dolor que se perpetúan en el Sacramento del Altar).

Hemos callado un breve instante, y se ha hecho el silencio en el fondo de ese pobre tabernáculo… ¡Ay! el mundo, sin embargo, ha seguido y seguirá condenando en su clamor de culpa al Prisionero del Altar…, y si consiente en libertarle, es sólo para exhibirle como loco, para llevarle después al desierto del olvido humano… y de ahí a la muerte afrentosa de una Cruz… Pero oíd al mismo Jesús, expuesto ahí donde le veis, como cuando le presentó Pilatos al pueblo enfurecido: el Hombre-Dios quiere quejarse dulcemente a vosotros, sus amigos; escuchadle, creyentes fervorosos, como le oyó San Juan, en los latidos angustiosos de su Corazón despedazado.

“¡Háblanos Tú, Maestro!”.

(Lento y cortado)

JESÚS.
Alma tan querida, mira mi frente, marcada con la sentencia de muerte, fulminada por una de mis propias creaturas… Mi amor es infinito…, el tuyo ha sido pobre…, la sentencia me la diste también tú. Mira mis manos atadas por aquellos que piden vergonzosa libertad… ¿No has tenido tú, a las veces, tus horas de licencia y de pecado? Mis cadenas las forjaste también tú…

Mírame, cubierto con manto blanco de insensato; he amado tanto, que el mundo me condena como loco… lo fui de amor en mi Calvario; lo soy en la Hostia del altar… ¿no te has avergonzado nunca de la locura redentora de Jesús? ¿No me has herido con respeto humano también tú? Mírame afrentado, porque quise dar la paz al mundo… Mírame desamparado… Soy vergüenza de los sabios, soy desecho de los grandes, soy risa de los pueblos… soy el reo de los gobernantes…, ¡pero, para todos, cuando lloran su pecado, para todos soy Jesús!…

Dime: y tú ¿no has sido infiel, o no me has herido nunca?… ¿No me has abandonado en mi Pasión?… Respóndeme yo quiero darte, en esta Hora Santa, el ósculo de paz, y de perdón… ¡Respóndeme!

(Breve pausa)

LAS ALMAS.
¿Qué tengo yo, ¡oh, Divino prisionero!, que Tú no me hayas dado?
¿Qué sé yo, si no estoy a tu lado?
¿Qué merezco yo, si a ti no estoy unido?
¡Perdóname los yerros que contra ti he cometido!
Pues me creaste sin que lo mereciera;
Y me redimiste sin que te lo pidiera;
Mucho me hiciste en crearme;
Mucho en redimirme;
Y no serás menos poderoso en perdonarme…
Pues la mucha sangre que derramaste,
Y la acerba muerte que padeciste,
No fue por los ángeles que te alaban,
Sino por mí y demás pecadores que te ofenden…
Si te he negado, déjame reconocerte;
Si te he injuriado, déjame alabarte;
Si te he ofendido, déjame servirte;
Porque es más muerte que vida,
La que no está empleada en tu santo servicio…

(Pausa)

(Consideremos la soledad del Viernes Santo, prolongada en todos los Sagrarios).

¡Qué sombrío debió ser en el Calvario y también en el Sepulcro, el anochecer del Viernes Santo! Allá, en la montaña, en el Gólgota, las manchas de una sangre divina pisoteada con furor… Más abajo, en la cueva de la tumba, la inercia, el silencio y el frío de la roca y de la muerte… ¡Ahí tenéis en ese altar el Gólgota; ahí tenéis la tumba en el Sagrario! Contemplad, y decid si no es verdad que Jesucristo sigue siendo la víctima del hombre.

Allá fuera, ruge la tempestad de la negación y la blasfemia. Estamos ahora reparando ese ultraje, en un momento de oración…; pero dentro de un instante, terminada la Hora Santa, cerradas las puertas de este templo, quedará Jesús solo con sus ángeles, en aquel sepulcro y esperando que la alborada le traiga el eco de un clamor humano…

¡Ah, y si supiéramos la vida de recuerdo, de plegaria permanente por nosotros, la vida de perpetua inmolación del Corazón de Jesucristo en esa Hostia!… Que Él mismo nos lo diga:

(Cortado)

JESÚS.
“Hijos míos: estoy angustiado… estoy herido, vengo llorando una inmensa desventura… de lejos llego con el Corazón atravesado, ¡aquí me tenéis despedido del lecho de agonía de un desgraciado moribundo!… Me ha rechazado porque dice que es justo y que no me necesita… ha dicho que muere tranquilo, sin dejar que Yo le abrace y le perdone…; ha expirado sin mirar mi Cruz, sin bendecir mis llagas…; ya murió sin aceptarme… ¡Y le había amado tanto!… Le había redimido con mi sangre… ¡y no ha tenido para mí, ni el último latido, ni su última mirada!

¡Vosotros, que me amáis, consoladme de esa herida… endulzadla, orando con fervor por los pobres moribundos!…

(Pedid por los agonizantes).

Acercaos… Dejadme sentir el calor de afecto de vuestras almas fidelísimas, porque “la mía está bañada en el rocío de la noche”… He aguardado, en vano, que un hogar me brinde el hospedaje que se da al último y al más pobre peregrino… He llamado… le ofrecí mi paz… ¡la necesitaba tanto!… Y aquí me tenéis…; regreso con la amargura del rechazo…, mientras tanto, ¡cuánto sufre esa familia desgraciada!… no hay dicha en ella…, no hay consuelo, ni resignación… ni amor.

(Breve pausa)

Dadme vuestro amor, prestadme el fervor de vuestras oraciones, ofrecedme el holocausto de vuestros sacrificios, para vencer a tantos obstinados, que luchan contra la ternura de mi Corazón, que los persigue sin descanso. Contad las espinas de mi corona; ellas podrán deciros los consuelos y las flores de cariño, rechazados por las almas queridas de vuestro propio hogar…, por tantos seres, muy amados de vuestros corazones y del mío..

¡Oremos juntos porque venza en ellas la paciencia y la misericordia de mi Corazón, que los espera aquí, en la Santa Eucaristía! Tengo sed de verme rodeado en esta Hostia de los pródigos vencidos, de las ovejas recobradas, de los hijos convertidos por la dulzura del reproche, por mis lágrimas, por las gracias especiales concedidas los primeros viernes y aquí, en la Hora Santa. ¿Qué aguardáis? Pedid, ¡oh sí, pedid con fe! Pues este vuestro Dios quiere vengar su cautiverio, haciendo la felicidad del mundo… Llamad a la herida de mi pecho, y se abrirá de par en par mi Corazón… Pedid, pues. ¡Quiero ser Jesús!… cumpliendo con vosotros mis promesas!

(Pausa)

LAS ALMAS.
¡Oh, buen Jesús, absorto en tus dolores…, confundido por tu soledad y tus tristezas, he olvidado mis pedidos y las necesidades de mi alma pobrecita!… Adivina Tú las flaquezas de tu siervo, y cura sus heridas más secretas… Mi hogar también espera en esta Hora Santa la bendición de tu Corazón, agonizante; no suprimas en él, si así es tu voluntad, no agotes el manantial de lágrimas de mi familia atribulada: ¡pero acércate a los míos y enséñales a padecer amando, puestos los ojos en tus ojos celestiales, y cobijadas sus almas combatidas en tu alma divinamente acongojada! ¡Que mi casa sea Nazaret y la Betania de tu Corazón, Señor Jesús!

Y mira, amabilísimo Maestro; bendice también desde esa Hostia los tesoros del hogar, que nos robó la muerte; bendice a nuestros muertos, y dales pronto el descanso eterno de tu cielo… Hemos padecido con esas ausencias desgarradoras, pero, al verte agonizar también a Ti por nuestro amor, hemos dicho, resignados: “¡Hágase tu voluntad!”. No te olvides de ellos, ¡oh!, y acuérdate también, hermoso Nazareno, de aquellos que en el mundo viven enteramente huérfanos de cariño… de los olvidados por los hombres en el banquete de la vida…, de tantos que la tierra menosprecia en su soberbia, y que padecen hambre de amor y de justicia. Tú sabes cómo hiere aquel desdén de los hermanos… ¡Te ruego, pues, que te apiades de ellos, en tu gran misericordia!

(Pausa)

Tendría que pedirte mucho más en mi indigencia, pero todo ello lo remediarás Tú, que velas por las flores y las avecitas del Santuario… Quiero que los últimos momentos de esta Hora Santa expiren en el olvido de mí mismo, y te lleven sólo mis ansias incontenibles, mi aspiración apasionada por tu triunfo en el reinado de tu amante Corazón. Sí, para todos estos que te amamos, tus intereses son los nuestros…, queremos, todos, tu reinado…

¡Pedimos, pues, Señor, que cumplas con nosotros las promesas que hiciste a tu confidente Margarita María, en beneficio de las almas que te adoran en la hermosura indecible, en la ternura inefable, en el amor incomprensible de tu Sagrado Corazón!… ¡Por eso te gemimos con tu Santa Iglesia, te suplicamos por la Virgen Madre, te exigimos por el honor inviolable de tu nombre, que establezcas ya, que apresures el reinado de tu amante Corazón!
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

1ª. Pronto, Jesús, sí, reina presto, antes que Satán y el mundo te arrebaten las conciencias y profanen en tu ausencia todos los estados de la vida.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

2ª. Adelántate, Jesús, y triunfa en los hogares, reina en ellos por la paz inalterable, prometida a las familias que te han recibido con hosannas.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

3ª. No demores, Maestro muy amado, porque muchos de éstos padecen aflicciones y amarguras, que Tú sólo prometiste remediar.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

4ª. Ven, porque eres fuerte, Tú el Dios de las batallas de la vida, ven mostrándonos tu pecho herido, como esperanza celestial en el trance de la muerte.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

5ª. Sé Tú el éxito prometido en nuestros trabajos, sólo Tú la inspiración y recompensa en todas las empresas…
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

6ª. Y tus predilectos, quiero decir los pecadores, no olvides que para ellos, sobre todo, revelaste las ternuras incansables de tu amor…
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

7ª. ¡Ah, son tantos los tibios, Maestro, tantos los indiferentes a quienes debes inflamar con esta admirable devoción!
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

8ª. Aquí está la vida, nos dijiste, mostrándonos tu pecho atravesado… permite, pues, que ahí bebamos el fervor, la santidad a que aspiramos.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

9ª. Tu imagen, a pedido tuyo, ha sido entronizada en muchas casas; en nombre de ellas te pedimos sigas siendo en todas el Soberano y el Amigo muy amado.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

10ª. Pon palabras de fuego, persuasión irresistible, vencedora, en aquellos sacerdotes que te aman y que te predican como Juan, tu apóstol regalado.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

11ª. Y a cuantos enseñan esta devoción sublime, a cuantos publiquen sus inefables maravillas, resérvales, Jesús, una fibra vecina a aquélla en que tienes grabado el nombre de tu Madre.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

12ª. Y, por fin, Señor Jesús, danos el cielo de tu Corazón a cuantos hemos compartido tu agonía en la Hora Santa; por esta hora de consuelo y por la Comunión de los primeros Viernes, cumple con nosotros tu promesa infalible… te lo pedimos en el trance decisivo de la muerte.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón…

(Pausa)

Debemos separarnos, Jesús, pues va a terminar la hora mil veces dulce y santa de tu inefable compañía… ¡Oh, vente oculto en mi alma, al nido del hogar, donde serás Esposo, Padre, Hermano, Amigo, el Rey de la familia… ven! Y al despedirnos, dejo aquí ante tu Corazón Sacramentado, el mío todo entero, en el clamor de una última plegaria; ¡escúchala, Jesús benigno!

(Cortado)

Cuando los ángeles de tu Santuario te bendigan en la Hostia sacrosanta… y yo me encuentre en la agonía… sus alabanzas son las mías, acuérdate del pobre siervo de tu Divino Corazón.

Cuando las almas justas de la tierra te aclamen encendidas en amor… y yo me encuentre en la agonía… sus loores y sus lágrimas son las mías… acuérdate del pródigo vencido por tu Divino Corazón.

Cuando los sacerdotes, las vírgenes del templo y tus apóstoles, te aclamen soberano, te prediquen a las almas y te entronicen en los pueblos…, y yo me encuentre en la agonía… su celo y sus ardores son los míos, acuérdate del apóstol de tu Divino Corazón.

Cuando tu Iglesia ore y gima ante el altar, para rescatar contigo al mundo, y yo me encuentre en la agonía… su sacrificio y su plegaria son los míos…, acuérdate del fiel amigo de tu Divino Corazón.

Cuando en la Hora Santa, tus almas regaladas, amando, sufriendo y reparando, te hagan olvidar perfidias y traiciones… y yo me encuentre en la agonía…, sus coloquios contigo y sus consuelos son los míos, acuérdate de este altar y de esta víctima de tu Divino Corazón.

Cuando tu divina Madre te adore en la Sagrada Eucaristía y repare allí los crímenes sin cuento de la tierra… y yo me encuentre en la agonía…, sus adoraciones son las mías…, acuérdate del hijo de tu Divino Corazón.

Mas, no ¡Señor!, olvídame si quieres, con tal que, en mi muerte, me dejes olvidado para siempre, en la llaga venturosa de tu amable Corazón.

(Pausa)

¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que Tú no me hayas dado?… ¡Despójame de todo, de tus propios dones, pero abrásame en la hoguera de tu ardiente Corazón!
¿Qué sé yo, que tú no me hayas enseñado?… Olvide yo la ciencia de la tierra y de la vida, pero conózcate mejor a ti, ¡oh Divino Corazón!
¿Qué valgo yo, si no estoy a tu lado? ¿Qué merezco yo, si a Ti no estoy unido?… Úneme, pues, a ti con vínculo que sea eterno… ¡renuncio a todas las delicias de tu amor, con tal de poseer perfectamente este otro Paraíso, el de tu tierno Corazón!
Y en él sepulta, ¡oh, sí!, los yerros que contra ti he cometido… y castiga y véngate de todos ellos, hiriendo con dardo de encendida caridad, al que tanto te ha ofendido.
Y si te he negado, déjame reconocerte en la Eucaristía en que Tú vives…
Si te he ofendido, déjame servirte en eterna esclavitud de amor eterno… porque es más muerte que vida la que no se consume en amar y hacer amar tu olvidado, tu amante, tu Divino Corazón.

¡VENGA A NOS TU REINO!

Padrenuestro y Avemaría por las intenciones particulares de los presentes.

Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores.

Padrenuestro y Avemaría pidiendo el reinado del Sagrado Corazón mediante la Comunión frecuente y diaria, la Hora Santa y la Cruzada de la Entronización del Rey Divino en hogares, sociedades y naciones

(Cinco veces) ¡Corazón Divino de Jesús, venga a nos tu reino!

ACTO FINAL DE CONSAGRACIÓN

Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos postrados humildemente delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de estar más firmemente unidos a Ti, he aquí que hoy día cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

Muchos, Señor, nunca te conocieron; muchos te desecharon, al quebrantar tus mandamientos; compadécete, Jesús, de los unos y de los otros y atráelos a todos a tu santo Corazón.

Sé Rey, ¡oh, Señor!, no sólo de los fieles que jamás se separaron de Ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, no sea que perezcan de miseria y de hambre.

Sé Rey para aquéllos a quienes engañaron opiniones erróneas, y desunió la discordia, tráelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que luego no quede ya más que un solo rebaño y un solo pastor.

Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo. A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.

Mira, finalmente, con ojos de misericordia, a los hijos de aquel pueblo, que en otro tiempo fue tu predilecto; que también descienda sobre ellos, como bautismo de redención y vida, la sangre que reclamó un día contra sí.

Concede, Señor, a tu Iglesia incolumidad y libertad segura; otorga, a todos los pueblos la tranquilidad del orden; haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola aclamación: ¡Alabado sea el Divino Corazón por quien hemos alcanzado la salud; a El gloria y honor, por siglos de los siglos! Así sea.

EL QUE TIENE UN AMIGO LO VALORA PORQUE SABE QUE TIENE UN TESORO, ES CUANDO LO PRUEBE QUE VERA SU VALOR, TENER ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR, ES SABER QUE NO TE DEFRAUDARÁ CUANDO EN LOS MOMENTOS DE APROBIO Y NECESIDAD ESTEN A TU LADO ACOMPAÑANDOTE. JESUS

Jesus: La obediencia es virtud del alma, esta les hace ganar aquella confianza que se pierde en la desobediencia, necesario se les hará obtener la ayuda que viene y llega a todos, todo es para poder así pasar por la tierra, sin que los remecimientos les muevan y les tiren al suelo, o las contrariedades les hagan perder los sentidos con los que debieran estar perseverando, un hombre atribulado siente desesperanza y su confianza en lo bueno desaparece, hacer que todo tenga sentido y que la vida sea recuperada es posible, solo les bastara con reconocer lo que son para empezar a enmendar.

Jesus: Te amo y hago que todo suceda, me pides y te doy, te acercas y te recibo, como aquel hijo amado que sabe no será dejado, y acogido es como sanan las heridas del alma, esas que enferman y llevan al vacío, es cuando las carencias que tienen no son llenadas por Mi espíritu que viene en otorgar días de felicidad a los que, recibiéndome, se hacen cómplices de un amor que llena los vacíos del alma y os hace recapacitar para volver a centrar sus historias, que deben llevar el deseo interior de ser hombres que encontrándome cambian su actitud y con voluntad y perseverancia deciden dejar atrás los días en donde la oscuridad les gobernaba, no hay oscuridad amado mío cuando es Mi luz la que brilla en tu interior. Jesús  

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